Alan García, tapando el sol con un dedo [OPINIÓN]


Por Cristopher Roldán

Es inevitable ponerse a pensar en lo que pudo haber pasado si el doctor Alan Gabriel Ludwig García Pérez, no se hubiera destruido de una forma tan cobarde para muchos y heroica para pocos. Así como también es inevitable ponerse a pensar en cual sería el verdadero causante de tan triste decisión.

Como no fue su último deseo, haré caso omiso al desagrado que sentía y poco uso que le daba a su tercer nombre, en los siguientes párrafos, cual piraña osado lo llamaré, solo por el momento, Tío Ludwig.

Al principio para mí fue muy difícil hacerme a la idea y aceptar el fin del Tío Ludwig, viniendo de una familia aprista hasta los huesos por parte de mi abuela paterna. Aunque siempre les lleve la contra no quería creer en lo acontecido. Pensé que se trataba de una triquiñuela más del rey de la hiperinflación, leí muchas teorías conspirativas al respecto y con tristeza tuve que aceptar ese trágico desenlace.

Antes de continuar quiero aclarar que no soy fan del Tío Ludwig, digo esto para evitar el mal pensar de mucho sarnoso intelectual que quiere dárselas de político y aclaro también que de político no tengo nada.

En casa no podía faltar una fotografía de aquel hombre panzón de dos metros, sí, así de apristas eran en mi casa. Yo no me podía explicar como esto era posible, pero con el tiempo descubrí que la cultura y la ignorancia no siempre van de la mano aunque muchos piensen de esa manera. Pero ya que este artículo no fue planeado para hablar mal de mi ascendencia dejaré el tema del aprismo casero ahí nomas, pero era bueno mencionarlo como antecedente.

Al tío Ludwig llegué a conocerlo en persona, no lo traté mas pude estrechar su mano cual enano le da la mano a un gigante. En ese entonces yo no media los 173 centímetros de los cuales me siento muy orgulloso, bueno, unos dos centímetros de más no me caerían tan mal, jeje. Yo ya sabía por cultura general, se podría decir, que el Tío Ludwig era un gran orador y que muchos lo veían hasta hoy como un ejemplo a seguir. Tenía muchas dudas sobre él que por ocioso en ese entonces no le prestaba mucha atención a esa inquietud mía que debía resolver y que felizmente hasta hace un par de días pude conseguir, con éxito, cerrar aquel libreto incompleto que tenía del Tío Ludwig.

No pude haber logrado tal hazaña sin la ayuda de Jaime Bayly, periodista a quien le tengo mucho aprecio. En sus palabras y confesiones indebidas quizás llenó varios de los huecos que tenía mi historia.

Más allá de los problemas mentales que tenía el ex-presidente salían a relucir ciertos detalles con respecto al financiamiento de su candidatura. Jaime dijo que en una ocasión invitó al Tío Ludwig a su casa en San Isidro a disfrutar de una buena charla y una rica comida.

En dicha charla el Tío aconsejaba a Jaimito con el afán de reforzar la idea de su candidatura a la presidencia mencionándole que la plata llega sola, un tanto desconcertante pero cierto para Jaime, ya que Odebrecht se había comunicado con el para financiarle la candidatura ofreciéndole para comenzar un millón de dólares y por ende recibir su tajada en cuanto ganara, sabiamente Jaimito declinó. Según Jaime ese hecho debió haberse quedado dentro de la intimidad acogedora de dicha reunión, que haciendo memoria no fue la primera pero si la última que tuvieron ambos personajes.


Hoy trataré de tapar el sol con un dedo utilizando la frase "No hay muerto malo" y ocultar toda fechoría que pudo haber realizado en vida el tío Ludwig.

"Político sin humor y sin música es político sin alma".

Fue la frase más significativa que dijo, para mí, en su recorrido por la residencia en palacio de gobierno. ¡Maldita sea! Este sujeto hasta para las frases es muy bueno y no lo digo porque yo sea músico y me haya emocionado, en todo caso hay que agradecerle a su madre, maestra quien fue la que dio el empujón al vagón del Tío Ludwig.

Sin duda un hombre talentoso ya que para mi sorpresa, además de recitar perfectamente a Neruda y ser un visitante recurrente del gran Arturo "Zambo" Cavero, este tío tocaba su pianito como quien dice en el argot pueblerino limeño.

Según él, es inocente y que nunca le encontrarían nada, pues yo lo dudo mucho porque el que no la debe no la teme y pues, obviamente es imposible tapar el sol con un dedo, las ratas, ratas son.

Bien jugado tío, bien jugado.


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